Intemperie
De indias, putas y lesbianas
Compártelo
Texto e imágenes: María Sol Wasylyk Fedyszak, desde La Paz, Bolivia
La palabra en primera persona, el lenguaje como terreno de creación y de desapego de terminología prestada o impuesta, la rebeldía, el conflicto y la crisis como punto de partida para el cuestionamiento y la autocrítica…
—-
Enlaces:
Anteriores
Sí hay cama pa’ tanta gente
Asociación ilícita de “indias, putas y lesbianas, juntas, revueltas y hermanadas”
La Paz es silenciosa sólo cuando duerme. Con las primeras luces que recaen sobre “la gran olla”, como le dicen sus habitantes, el tránsito se torna infernal y la tranquilidad se esfuma. Para llegar a ella hay que hacerlo despacio y en descenso. Sus venas, callejuelas y avenidas llevan la impronta de las Mujeres Creando, organización boliviana, desde hace 15 años, porque la calle es su lugar de trabajo. Sus graffittis inundan las paredes paceñas que ellas utilizan para reflejar la cotidianidad boliviana. La palabra en primera persona, el lenguaje como terreno de creación y de desapego de terminología prestada o impuesta, la rebeldía, el conflicto y la crisis como punto de partida para el cuestionamiento y la autocrítica son herramientas que esta organización utiliza para que se generen cambios positivos en su entorno, mejorando el lugar de las mujeres.–No apelamos a la aceptación de la sociedad–¿Por qué?–Porque a veces lo que comprendes, lo digieres y lo cagas, porque lo has comprendido, pero lo que no comprendes porque resulta indigesto, inaceptable, para nosotras es importante. Ese juego entre inaceptabilidad y cuestionamiento es al que estamos apostando– relata María Galindo, integrantes de Mujeres Creando.
MC nace cuestionando el papel de la ong’s y el rol de la izquierda, y plantea la necesidad de crear un espacio, un movimiento social propio desde las mujeres y con las mujeres como sujetos sociales. María Sol Wasylyk, periodista argentina, estuvo en la Paz y habló María Galindo.
¿Qué plantea MC que rompe con los cánones tradicionales en la forma de hacer política?
Planteamos el tema de la heterogeneidad: nosotras señalamos que el neoliberalismo ha cubiculado a los sujetos sociales y se sufre una especie de fragmentación y homogeneización en función del sistema: campesinos entre campesinos, mineros entre mineros, jóvenes entre jóvenes, maricones entre maricones, lesbianas entre lesbianas, entonces nosotras nacemos planteando la heterogeneidad. No hablamos tampoco de la mujer en general, por eso yo uso una metáfora que es bien bonita que dice “indias, putas y lesbianas juntas, revueltas y hermanadas” que es construir desde un sujeto heterogéneo. Podemos estar juntas indias y lesbianas y además deseamos hacer política juntas a partir de establecer un vínculo que es ilícito, que es prohibido y que además es insólito: una lesbiana y una india no tienen en que tocarse, ¿no? A la india solamente la atraviesa la tierra y a la lesbiana solamente la atraviesa el sexo, entonces nosotras decimos: no señores, a la india la atraviesa el sexo y a la lesbiana la tierra y más complejamente.
¿Cuáles son las herramientas de su lucha?
A la política boliviana le cuesta muchísimo entender qué es el cotidiano, cuando el cotidiano es como te vistes, qué comes, donde vives, como organizas tu tiempo, sin embargo el cotidiano está fuera del discurso político. Entonces nosotras incorporamos el cotidiano.
Además, con la llegada del neoliberalismo, que trae consigo la cubiculación y adormecimiento de los movimientos sociales, hay todo un proceso de perdida del lenguaje. Uno ve que en los movimientos hablan el guión del sistema, entonces es una relación clientelar, una relación con el padre Estado, una relación demanda-concesión y en este juego de demanda concesión los movimientos hablan en los términos del Estado, no crean términos propios y por lo tanto no crean una interlocución entre sí mismos, todo es hacia el Estado o desde el Estado. De ahí es que uno se explica que el lenguaje de los organismos internacionales ha penetrado en los movimientos. Por ejemplo multiculturalidad, ¿de dónde ha salido esa mierda?, género, ¿de dónde ha salido esa mierda? Ha salido de los organismos internacionales. Nosotras nos planteamos un ejercicio de la palabra por fuera del guión del sistema, que toca el cuerpo, que toca la cotidianeidad, que soy yo hablando en primera persona, porque así como no ejerzo la representación de una tercera tampoco permito que hablen por mi y eso genera en el lenguaje una gran fecundidad.
¿Cuál es su escenario de lucha?
Nosotras hacemos política en la calle, consideramos que el escenario político más importante de la sociedad boliviana, sino de la sociedad latinoamericana, es la calle. Todo lo que se dirime desde abajo, se lo dirime desde la calle. Es un escenario de encuentro, de desencuentros, donde está todo puesto, ya está toda la escenografía. Es mucho más importante y más vital que el Parlamento boliviano. La expresión más consistente de MC son los graffittis. Hemos graffiteado 4 ciudades del país por más de 10 años. En un lapso de tiempo tan grande, los graffitis han ido constituyendo un texto coherente, es como un libro, como si la ciudad tuviera escrita toda nuestra teoría feminista. Nosotras mezclamos lo coyuntural, lo histórico, el cuerpo con la calle, la política, con la economía con la piel. Tu puedes leer en los graffittis “No soy originaria, soy original”, que es una alusión directa a la retórica indigenista del gobierno y al lado: “Si tu matrimonio es una condena, tira de la cadena”. ¿Cuál es la concatenación entre uno y otro? La rebeldía de la mujer que lo lee y el hombre porque en realidad en la calle esto es un texto abierto.
También tenemos acciones, altamente metafóricas, pero que utilizan la calle como un espejo social: rezar misa en la calle, ponerle mandril al soldado desconocido, etc. Hemos hecho de todo. Son acciones que salen de la anécdota.
¿También tuvieron espacio en la televisión?
Esa es otra forma de expresión muy importante. Hicimos por momentos programas, porque no nos interesa transformarnos en un personaje de la televisión, pero al mismo tiempo consideramos que la tv es un espacio publico, análogo a la calle, que tiene además la facultad de atravesar el mundo privado.
Actualmente en el centro de La paz cuentan con la Virgen de los Deseos, un espacio feminista, autónomo. Esta casa es alojamiento, también es punto de encuentro, es una casa autogestionaria donde desarrollan diferentes actividades políticas y culturales.
¿Cómo surge Mujeres Creando?
MC nace en el 92 cuando en Bolivia es el pleno auge del neoliberalismo. Es un momento en el cual el neoliberalismo está prometiendo muchas cosas y había seducido también a los movimientos sociales y por supuesto a los intelectuales, entonces había un gran adormecimiento. MC lo iniciamos tres mujeres que veníamos de la izquierda y que habíamos participado en los años 80´ de diferentes expresiones de izquierda. La izquierda siempre consideró que fue víctima del proceso neoliberal, que hubo un sabotaje del imperialismo, un sabotaje del empresariado de privado, un sabotaje de la derecha y que por eso se hundió la izquierda, pero nosotras que estábamos dentro considerábamos que había necesidad de hacer un análisis más profundo. Ese análisis tenía que ver con examinar la izquierda para adentro, es decir, la incapacidad de gestión, la incapacidad del discurso concreto, porque el discurso de la derecha y el discurso neoliberal es mucho más concreto. Ese era uno de los factores por los cuales rompemos. Otro punto era que la cúpula de la izquierda, que en Bolivia siempre fue muy cupular, no tenía conocimiento de la complejidad de la sociedad boliviana ni siquiera de los movimientos sociales, a quienes se suponía representaban. Entonces había un concepto de representación sumamente señorial, muy parecido al que maneja la derecha, muy análogo aunque se suponía muy distinto. Entonces nosotras demandamos, exigimos de la izquierda una autocrítica y no la tuvimos, obviamente.
Esto lleva a un proceso de ruptura para con la izquierda muy grande. Pero paralelamente y conjuntamente a eso, nosotras, en algún momento dentro de la izquierda, habíamos pensado que se podía construir un espacio de mujeres. Sin embargo sentimos que éramos muy queridas y muy requeridas para servir el café, para hacer la contabilidad, para hacer el trabajo barato e invisible, pero de ninguna manera para construir un discurso ideológico propio allá adentro. En fin, todo un maltrato que no es propio solamente de la izquierda boliviana sino de todas las izquierdas para con el sujeto mujeres. Entonces se da esa doble ruptura con la izquierda. Por otro lado, el momento en que surge MC, era un momento de mucho adormecimiento de los movimientos sociales y de un fuerte auge del oenegeísmo, es decir, un momento en el cual se da todo un proceso de ajuste estructural en América Latina: masivo desempleo, etc., y salen las ONGs a hacer una especie de organismo paragubernamental, de sostén al proceso que el neoliberalismo estaba gestando en la sociedad boliviana.
¿Qué es ese paragubernamentalismo?
Es: proyectos asistenciales, dispersión del discurso de derechos, entre otras cosas. Entonces aparecen los derechos del niño, del adolescente, del discapacitado, etc.. y toda una especie de retórica, de verborrea, y también, por supuesto, una retórica de género, pero no es una retórica inocua sino que es una retórica que logra distraer, confundir y adormecer mucho más a los movimientos sociales, porque además es una retórica que va acompañada de una serie de políticas asistenciales. Y además los tremendos programas de endeudamiento de las mujeres insertadas en la economía informal, que es a través del microcrédito. Entonces es en este contexto que nace Mujeres Creando.
¿Acompañan los hombres de alguna manera a la organización?
Yo diría que sí y no. Primero que nosotras no somos separatistas porque hay feminismos separatistas que dicen ´nada con los hombres´, es decir, espacio exclusivo para mujeres. En MC no pueden participar varones, pero la casa en todas sus actividades, menos en las actividades económicas, está abierta a los hombres y mujeres.
No pueden participar hombres en MC porque este es un espacio creado a partir del sujeto mujeres. Si a los hombres les interesa, que a muchos hombres les interesa, que creen sus propios espacios y que lidien con su condición de ser hombres, pero al mismo tiempo la casa está abierta. En la actividad económica no participan porque es para potenciar a las mujeres, porque cuando tu haces política feminista o política de cualquier tipo tienes también que comer, no nos podemos enajenar al estilo de la izquierda: que la militante de base se joda, no sabemos como come pero a la hora de estar en la reunión tiene que hacerlo. Nosotras nos involucramos con las necesidades concretas de las compañeras que formamos parte.
¿Sienten rechazo por parte de la sociedad?
Por supuesto que hay un rechazo muy fuerte. Teníamos manchas de pintura en las paredes del frente de la casa de la Virgen de los Deseos y en las de los costados esvásticas.
Justamente por eso es el tema de la valorización del conflicto. Para nosotras es importante ese juego entre inaceptabilidad y cuestionamiento, por eso la casa es roja y no es crema, por eso es que nosotras hablamos de indias, putas y lesbianas y no hablamos de mujeres organizadas y por eso es que generamos un tipo de política que yo creo tiene muchos gestos inaceptables. En muchos casos hablamos en términos muy grotescos y no aceptamos que sea una cosa comprensible. Cuando instalas un referente de rebeldía, instalas otra cosa, una provocación. Nosotras trabajamos desde lo indigesto para seguir nutriendo este referente de rebeldía.
Texto e imágenes: María Sol Wasylyk Fedyszak, desde La Paz, Bolivia
La palabra en primera persona, el lenguaje como terreno de creación y de desapego de terminología prestada o impuesta, la rebeldía, el conflicto y la crisis como punto de partida para el cuestionamiento y la autocrítica…
|
—- Enlaces: AnterioresSí hay cama pa’ tanta gente
|
Asociación ilícita de “indias, putas y lesbianas, juntas, revueltas y hermanadas” La Paz es silenciosa sólo cuando duerme. Con las primeras luces que recaen sobre “la gran olla”, como le dicen sus habitantes, el tránsito se torna infernal y la tranquilidad se esfuma. Para llegar a ella hay que hacerlo despacio y en descenso. Sus venas, callejuelas y avenidas llevan la impronta de las Mujeres Creando, organización boliviana, desde hace 15 años, porque la calle es su lugar de trabajo. Sus graffittis inundan las paredes paceñas que ellas utilizan para reflejar la cotidianidad boliviana. La palabra en primera persona, el lenguaje como terreno de creación y de desapego de terminología prestada o impuesta, la rebeldía, el conflicto y la crisis como punto de partida para el cuestionamiento y la autocrítica son herramientas que esta organización utiliza para que se generen cambios positivos en su entorno, mejorando el lugar de las mujeres.–No apelamos a la aceptación de la sociedad–¿Por qué?–Porque a veces lo que comprendes, lo digieres y lo cagas, porque lo has comprendido, pero lo que no comprendes porque resulta indigesto, inaceptable, para nosotras es importante. Ese juego entre inaceptabilidad y cuestionamiento es al que estamos apostando– relata María Galindo, integrantes de Mujeres Creando. MC nace cuestionando el papel de la ong’s y el rol de la izquierda, y plantea la necesidad de crear un espacio, un movimiento social propio desde las mujeres y con las mujeres como sujetos sociales. María Sol Wasylyk, periodista argentina, estuvo en la Paz y habló María Galindo. ¿Qué plantea MC que rompe con los cánones tradicionales en la forma de hacer política? Planteamos el tema de la heterogeneidad: nosotras señalamos que el neoliberalismo ha cubiculado a los sujetos sociales y se sufre una especie de fragmentación y homogeneización en función del sistema: campesinos entre campesinos, mineros entre mineros, jóvenes entre jóvenes, maricones entre maricones, lesbianas entre lesbianas, entonces nosotras nacemos planteando la heterogeneidad. No hablamos tampoco de la mujer en general, por eso yo uso una metáfora que es bien bonita que dice “indias, putas y lesbianas juntas, revueltas y hermanadas” que es construir desde un sujeto heterogéneo. Podemos estar juntas indias y lesbianas y además deseamos hacer política juntas a partir de establecer un vínculo que es ilícito, que es prohibido y que además es insólito: una lesbiana y una india no tienen en que tocarse, ¿no? A la india solamente la atraviesa la tierra y a la lesbiana solamente la atraviesa el sexo, entonces nosotras decimos: no señores, a la india la atraviesa el sexo y a la lesbiana la tierra y más complejamente. ¿Cuáles son las herramientas de su lucha? A la política boliviana le cuesta muchísimo entender qué es el cotidiano, cuando el cotidiano es como te vistes, qué comes, donde vives, como organizas tu tiempo, sin embargo el cotidiano está fuera del discurso político. Entonces nosotras incorporamos el cotidiano. Además, con la llegada del neoliberalismo, que trae consigo la cubiculación y adormecimiento de los movimientos sociales, hay todo un proceso de perdida del lenguaje. Uno ve que en los movimientos hablan el guión del sistema, entonces es una relación clientelar, una relación con el padre Estado, una relación demanda-concesión y en este juego de demanda concesión los movimientos hablan en los términos del Estado, no crean términos propios y por lo tanto no crean una interlocución entre sí mismos, todo es hacia el Estado o desde el Estado. De ahí es que uno se explica que el lenguaje de los organismos internacionales ha penetrado en los movimientos. Por ejemplo multiculturalidad, ¿de dónde ha salido esa mierda?, género, ¿de dónde ha salido esa mierda? Ha salido de los organismos internacionales. Nosotras nos planteamos un ejercicio de la palabra por fuera del guión del sistema, que toca el cuerpo, que toca la cotidianeidad, que soy yo hablando en primera persona, porque así como no ejerzo la representación de una tercera tampoco permito que hablen por mi y eso genera en el lenguaje una gran fecundidad. ¿Cuál es su escenario de lucha? Nosotras hacemos política en la calle, consideramos que el escenario político más importante de la sociedad boliviana, sino de la sociedad latinoamericana, es la calle. Todo lo que se dirime desde abajo, se lo dirime desde la calle. Es un escenario de encuentro, de desencuentros, donde está todo puesto, ya está toda la escenografía. Es mucho más importante y más vital que el Parlamento boliviano. La expresión más consistente de MC son los graffittis. Hemos graffiteado 4 ciudades del país por más de 10 años. En un lapso de tiempo tan grande, los graffitis han ido constituyendo un texto coherente, es como un libro, como si la ciudad tuviera escrita toda nuestra teoría feminista. Nosotras mezclamos lo coyuntural, lo histórico, el cuerpo con la calle, la política, con la economía con la piel. Tu puedes leer en los graffittis “No soy originaria, soy original”, que es una alusión directa a la retórica indigenista del gobierno y al lado: “Si tu matrimonio es una condena, tira de la cadena”. ¿Cuál es la concatenación entre uno y otro? La rebeldía de la mujer que lo lee y el hombre porque en realidad en la calle esto es un texto abierto. También tenemos acciones, altamente metafóricas, pero que utilizan la calle como un espejo social: rezar misa en la calle, ponerle mandril al soldado desconocido, etc. Hemos hecho de todo. Son acciones que salen de la anécdota. ¿También tuvieron espacio en la televisión? Esa es otra forma de expresión muy importante. Hicimos por momentos programas, porque no nos interesa transformarnos en un personaje de la televisión, pero al mismo tiempo consideramos que la tv es un espacio publico, análogo a la calle, que tiene además la facultad de atravesar el mundo privado. Actualmente en el centro de La paz cuentan con la Virgen de los Deseos, un espacio feminista, autónomo. Esta casa es alojamiento, también es punto de encuentro, es una casa autogestionaria donde desarrollan diferentes actividades políticas y culturales. ¿Cómo surge Mujeres Creando? MC nace en el 92 cuando en Bolivia es el pleno auge del neoliberalismo. Es un momento en el cual el neoliberalismo está prometiendo muchas cosas y había seducido también a los movimientos sociales y por supuesto a los intelectuales, entonces había un gran adormecimiento. MC lo iniciamos tres mujeres que veníamos de la izquierda y que habíamos participado en los años 80´ de diferentes expresiones de izquierda. La izquierda siempre consideró que fue víctima del proceso neoliberal, que hubo un sabotaje del imperialismo, un sabotaje del empresariado de privado, un sabotaje de la derecha y que por eso se hundió la izquierda, pero nosotras que estábamos dentro considerábamos que había necesidad de hacer un análisis más profundo. Ese análisis tenía que ver con examinar la izquierda para adentro, es decir, la incapacidad de gestión, la incapacidad del discurso concreto, porque el discurso de la derecha y el discurso neoliberal es mucho más concreto. Ese era uno de los factores por los cuales rompemos. Otro punto era que la cúpula de la izquierda, que en Bolivia siempre fue muy cupular, no tenía conocimiento de la complejidad de la sociedad boliviana ni siquiera de los movimientos sociales, a quienes se suponía representaban. Entonces había un concepto de representación sumamente señorial, muy parecido al que maneja la derecha, muy análogo aunque se suponía muy distinto. Entonces nosotras demandamos, exigimos de la izquierda una autocrítica y no la tuvimos, obviamente. Esto lleva a un proceso de ruptura para con la izquierda muy grande. Pero paralelamente y conjuntamente a eso, nosotras, en algún momento dentro de la izquierda, habíamos pensado que se podía construir un espacio de mujeres. Sin embargo sentimos que éramos muy queridas y muy requeridas para servir el café, para hacer la contabilidad, para hacer el trabajo barato e invisible, pero de ninguna manera para construir un discurso ideológico propio allá adentro. En fin, todo un maltrato que no es propio solamente de la izquierda boliviana sino de todas las izquierdas para con el sujeto mujeres. Entonces se da esa doble ruptura con la izquierda. Por otro lado, el momento en que surge MC, era un momento de mucho adormecimiento de los movimientos sociales y de un fuerte auge del oenegeísmo, es decir, un momento en el cual se da todo un proceso de ajuste estructural en América Latina: masivo desempleo, etc., y salen las ONGs a hacer una especie de organismo paragubernamental, de sostén al proceso que el neoliberalismo estaba gestando en la sociedad boliviana. ¿Qué es ese paragubernamentalismo? Es: proyectos asistenciales, dispersión del discurso de derechos, entre otras cosas. Entonces aparecen los derechos del niño, del adolescente, del discapacitado, etc.. y toda una especie de retórica, de verborrea, y también, por supuesto, una retórica de género, pero no es una retórica inocua sino que es una retórica que logra distraer, confundir y adormecer mucho más a los movimientos sociales, porque además es una retórica que va acompañada de una serie de políticas asistenciales. Y además los tremendos programas de endeudamiento de las mujeres insertadas en la economía informal, que es a través del microcrédito. Entonces es en este contexto que nace Mujeres Creando. ¿Acompañan los hombres de alguna manera a la organización? Yo diría que sí y no. Primero que nosotras no somos separatistas porque hay feminismos separatistas que dicen ´nada con los hombres´, es decir, espacio exclusivo para mujeres. En MC no pueden participar varones, pero la casa en todas sus actividades, menos en las actividades económicas, está abierta a los hombres y mujeres. No pueden participar hombres en MC porque este es un espacio creado a partir del sujeto mujeres. Si a los hombres les interesa, que a muchos hombres les interesa, que creen sus propios espacios y que lidien con su condición de ser hombres, pero al mismo tiempo la casa está abierta. En la actividad económica no participan porque es para potenciar a las mujeres, porque cuando tu haces política feminista o política de cualquier tipo tienes también que comer, no nos podemos enajenar al estilo de la izquierda: que la militante de base se joda, no sabemos como come pero a la hora de estar en la reunión tiene que hacerlo. Nosotras nos involucramos con las necesidades concretas de las compañeras que formamos parte. ¿Sienten rechazo por parte de la sociedad? Por supuesto que hay un rechazo muy fuerte. Teníamos manchas de pintura en las paredes del frente de la casa de la Virgen de los Deseos y en las de los costados esvásticas. Justamente por eso es el tema de la valorización del conflicto. Para nosotras es importante ese juego entre inaceptabilidad y cuestionamiento, por eso la casa es roja y no es crema, por eso es que nosotras hablamos de indias, putas y lesbianas y no hablamos de mujeres organizadas y por eso es que generamos un tipo de política que yo creo tiene muchos gestos inaceptables. En muchos casos hablamos en términos muy grotescos y no aceptamos que sea una cosa comprensible. Cuando instalas un referente de rebeldía, instalas otra cosa, una provocación. Nosotras trabajamos desde lo indigesto para seguir nutriendo este referente de rebeldía. |


